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Holanda hace historia con sus trenes eólicos PDF Imprimir E-mail
Escrito por Administrator   
Viernes, 10 de Febrero de 2017 13:31

Símbolo del transporte de la revolución industrial, los trenes han acabado siendo un inmejorable ejemplo de desarrollo sostenible. Sobre todo los más modernos e innovadores, en especial los trenes eléctricos de pasajeros que, como ocurre en Holanda, se alimentan con la energía del viento.

 

Ni la mantequilla ni los tulipanes, ahora Holanda se diferencia también por alimentar a sus trenes con energía proveniente del aire cuando sopla fuerte. En concreto, la flota completa de los trenes eléctricos de la compañía nacional ferroviaria holandesa NS ha cumplido su plan verde un año antes de lo previsto.

Desde el 1 de enero, 2017, los trenes holandeses son eólicos. Su alimentación con energía eólica ha marcado un antes y un después en el transporte ecológico, cuyos beneficios se espera no solo a nivel ambiental, sino también de cara a inspirar políticas similares en otros países.

Una nueva era

El gobierno holandés anunció dicho objetivo a finales de 2015. Lejos de ser un bonito anuncio con pocas posibilidades de cumplirse, y menos aún a tiempo, es decir, en 2018, ha ocurrido justo lo contrario. Para pasmo de propios y extraños, a inicios de este año los trenes eléctricos en su totalidad ya funcionan con energía eólica.

Una transición energética espectacular que se ha sabido hacer de forma rápida y sorteando posibles problemas asociados a la demanda de energías limpias que supone dicho cambio en el sector del ferrocarril.

Con el fin de no acabar provocando un aumento del precio de la electricidad en el país a consecuencia de un aumento de la demanda de energía limpia por este proyecto, se ha recurrido al abastecimiento foráneo. Como se apunta más adelante, se decidió recurrir de forma provisional a parques belgas o de países escandinavos vecinos.

Echando la vista atrás no resulta tan sorprendente, en realidad. Por ejemplo, en 2016 ya se había logrado alimentar con energía eólica al 75 por ciento de la flota. Un sprint final ha sido el que, finalmente, ha permitido inaugurar el nuevo año con la misión cumplida. Un éxito que permite usar energía verde para el transporte de la friolera de 600.000 personas cada día.

En buena parte, lograr el éxito también fue posible gracias a una decisiva asociación entre NS y Eneco, una empresa energética con la que aquella se unió desde un inicio. El objetivo no era otro que canalizar las energías renovables a los trenes.

Asímismo, se contó con la inesperada ventaja de que las fuentes de energía, concretamente parques eólicos holandeses, belgas y finlandeses recién construidos abrieran antes de lo previsto. Una ocasión que no se desaprovechó para ganar tiempo al tiempo.

Reducir emisiones

A nivel nacional, esta iniciativa del gobierno holandés permitirá dar un paso adelante importante en la reducción de emisiones, con lo que permitirá aligerar de forma sustancial la huella de carbono. En cifras, se necesita alrededor de 1,2 millones de kWh de electricidad limpia anualmente, lo cual equivale al gasto de todos los habitantes de la ciudad de Amsterdam, capital de los Países Bajos.

Puestos a reducir aún más la huella de carbono, el objetivo a medio y largo plazo es conseguir que la energía se obtenga lo más cerca posible. Con el fin de dejar de depender de granjas eólicas del extranjero, si bien más de la mitad de la producción es holandesa en el futuro se espera ir aumentando la proporción autóctona.

Los planes son lograrlo en 2018. De salir bien, podrá afirmarse que los ferrocarriles eléctricos holandeses de pasajeros se alimentan con energía eólica nacional. Ello supone, por lo tanto, una autosuficiencia energética basada en energías renovables respetuosas con el medio ambiente.

Las estimaciones realizadas dan cuenta de lo mucho que cunde la energía eólica en este proyecto. Por ejemplo, una turbina de las empleadas en las granjas eólicas de Eneco necesitan girar durante una hora para generar la energía suficiente para que un tren recorra 200 kilómetros.

Al margen de lo que la opinión experta podría concluir sobre su actual eficiencia, lo cierto es que parece fácil convenir, con Eneco, que resulta interesante. Aun así, el proyecto pretende mejorarla de aquí a 2020.

Una celebración insólita

La alegría de la compañía tiene un componente viral con forma de vídeo. Lo protagoniza el CEO de la misma, Roger van Boxtel, y lo cierto es que no tiene desperdicio. Su contento es tal que ha grabado un mensaje personal literalmente en volandas.

El motivo bien vale la locura de atarse a una de las hélices de un viejo molino holandés que a continuación se pone en funcionamiento. Una divertida manera de subrayar una buena nueva que habla por sí misma. Y es que el hecho de que los trenes de ferrocarril eléctrico holandeses se alimenten al 100 por ciento por el viento es sin duda su mejor destino a nivel ambiental.

Si vemos el vídeo antes de conocer la noticia, la grabación cobra otra dimensión, sin duda. Pero eso es difícil que ocurra, y lo cierto es que no deja de resultar curioso. Quedémonos con su mensaje, esa fantástica posibilidad de viajar con una huella ambiental infinitamente menor.

No vamos a ser tan ingenuos como para pensar que viajar, por muy ecológico que sea el medio de transporte, resulta menos grave a nivel ambiental que no hacerlo. Pero puestos a optar por un medio de locomoción sostenible, los trenes eléctricos holandeses se llevan la palma. Una increíble noticia para el mundo, de parte de un país amante de la bicicleta, otra apuesta ganadora.

 

Por:  http://www.ecologiaverde.com/

 

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