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El coche eléctrico y las renovables, una seria amenaza para las petroleras PDF Imprimir E-mail
Escrito por Administrator   
Miércoles, 07 de Junio de 2017 14:11

Las petroleras y los productores de carbón y gas, es decir, el sector de las energías fósiles podría sufrir de forma desigual, pero en conjunto importante, la caída de precios de los coches eléctricos y de las energías renovables.

 

En concreto, el impulso que están experimentando las ventas de los coches eléctricos y la continua bajada de costes de los paneles solares. De acuerdo con un reciente informe, se trata de un riesgo hasta ahora subestimado, que debería tenerse en cuenta.

Publicado esta semana por los gabinetes londinenses Carbon Tracker y Grantham Institute, el trabajo concluye que esta caída de los precios podrían frenar la demanda de petróleo en apenas unos años.

De seguir como hasta ahora ambos mercados, el resultado no sería otro que la detención del crecimiento mundial de la demanda de petróleo y carbón partir de 2020, concluye.

En una hipotética situación, que el informe ve probable dentro de una década, los combustibles fósiles perderían el 10 por ciento de la cuota de mercado en favor de las renovables. Un descenso suficiente para causar el colapso de la industria de la minería del carbón en los Estados Unidos, apuntan, y en otros países cabría esperar también una debacle.

El informe señala que el costo de la energía solar ha caído un 85 por ciento en los últimos siete años, y de continuar reduciendo costes el trabajo concluye que los paneles solares podrían suministrar alrededor de una cuarta parte de la generación de energía mundial en 2040 y cerca del 30 por ciento para el 2050.

Junto a estas cifras se pronostica que ello supondría la eliminación completa del carbón y solo un uno por ciento de cuota para el gas natural.

Un futuro prometedor

¿Pero, cómo es ese escenario tan prometedor? Como hemos visto, no solo se tiene en cuenta el estado actual de la cuestión, sino los pronósticos. En este mismo sentido, recordemos aquí el estudio comparativo realizado por la Organización Europea de Consumidores (BEUC) entre los vehículos eléctricos y los coches tradicionales, de gasolina y diésel.

De acuerdo con dicho estudio, a partir de 2024 el coste de un coche eléctrico será inferior al de los coches convencionales durante toda su vida útil.

Con respecto al precio de la energía solar, un reciente informe publicado por Bloomberg New Energy Finance (BNEF) concluye que se está convirtiendo en la forma de energía más barata a nivel mundial.

El estudio afirma que la energía solar está empezando a competir con el carbón y el gas, apuntando que este hecho demuestra su gran potencial de crecimiento a un ritmo realmente veloz.

Entre otras razones, principalmente gracias a la mejora y abaratamiento de la tecnología, logrando una mayor productividad a un precio cada vez más bajo. En otras palabras, no deja de ganar enteros en competitividad, posicionándose como alternativa con más posibilidades de constituir una opción más económica que los combustibles fósiles a escala global.

A ello hay que añadir otros factores. Por un lado, si el futuro pinta bien en movilidad sostenible y energías verdes es precisamente por las proyecciones de reducción de costos que se esperan para las tecnologías verdes, sumadas a los compromisos de avance hacia una sociedad baja en carbono de un largo número de países.

Así es, a tenor de lo firmado en el Acuerdo climático parisino al que se llegó en la COP21 por primera vez en más de 20 años de negociaciones, alcanzado en diciembre del 2015, cuya entrada en vigor data del 4 de noviembre del 2016.

No se trata de un compromiso vinculante, es algo a tener en cuenta, y también hay que reconocer que pesa lo suyo la actitud negacionista del nuevo gobierno estadounidense, uno de los pilares más importantes del acuerdo parisino.

Sea como fuere, aún de pronto para desconfiar de las promesas de los países para reducir las emisiones, y de avanzarse en tal sentido, como sería deseable y probablemente posible, no cabe duda de que tanto la energía solar como los vehículos eléctricos están llamados a jugar un papel clave en dicha transformación.

Un cambio en el que los combustibles fósiles, por su parte, están condenados a sucumbir, tras una cuenta atrás inevitable. Por lo tanto, del mismo modo que la transformación energética mundial impulsaría la industria del automóvil eléctrico y las energías verdes, tanto aquella como éstas harían lo propio con dicho cambio sustancial.

Unos y otros se alimentarían, recíprocamente, alcanzando un estado antitético al círculo vicioso, que podríamos denominar circulo virtuoso y que, sin duda, ayudaría sobremanera a combatir el cambio climático.

El informe de Carbon Tracker y Grantham Institute considera que en el mejor de los casos, es decir, si se logra la acción más ambiciosa de los países comprometidos en el acuerdo climático y se sigue produciendo la caída de los costos de los vehículos eléctricos y solares, como mucho podrían limitar el calentamiento global de 2.1 a 2.3 grados centígrados por encima de los niveles preindustriales.

Únicamente la reducción de carbono del sector de la energía y el transporte por carretera, sin embargo, no será suficiente para alcanzar los objetivos internacionales sobre el clima. Se precisa, por lo tanto, planes amplios que contemplen reducciones en muchos más sectores.

El hemisferio norte se calienta más rápido:

Sobre este particular se centra el último análisis realizado por el World Energy Outlook (WEO 2016), en el que se incluyen previsiones energéticas para 2040, valorando tanto la importancia clave de la eficiencia energética como las oportunidades y desafíos que le esperan a la energía renovable como activador de la transición a la sociedad baja en carbono.

De este modo, la WEO 2016 en general, los países están en vías de lograr, y de superar en algunos casos, muchos de los objetivos fijados en sus compromisos del Acuerdo de París; esto es suficiente para reducir el aumento previsto de emisiones mundiales de CO2 relacionadas con la energía, pero no basta para limitar el calentamiento a menos de 2ºC.

Por último, este trabajo concluye que cumplir con los objetivos climáticos exige recorrer “caminos inexplorados”. Entre otros aspectos, alude a la importancia de la gestión de la relación entre la energía y el agua como decisiva para el cumplimiento exitoso de objetivos tanto de desarrollo como climáticos.

 

ecologiaverde.com

 

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